No es obligatoria. No existe una ley que nos la imponga. Pero moral, ética y profesionalmente, la responsabilidad social empresarial – conocida como la RSE – debería asumirse como algo intrínseco.
Y las Administraciones Públicas no deben ser ajenas a ella. Porque al igual que sucede con una empresa, - y aún con mayor motivo – la Administración Pública debe ser socialmente responsable mediante una gestión económica y productiva acorde con las necesidades de la sociedad; mediante la defensa activa de los Derechos Humanos y del Medio Ambiente; y mediante la búsqueda de la excelencia en sus tareas diarias.
Hay que hacer las cosas y hay que hacerlas bien. Por eso, cada vez cobra más importancia en este mundo globalizado el concepto de la RSE. Cada vez aparecen más departamentos en los ámbitos empresarial y universitario dedicados a esta cuestión. De hecho, el Centro de Estudios Económicos y Empresariales de la Universidad de Murcia acaba de inaugurar su I Curso de Postgrado en esta materia. Y el Ayuntamiento de Molina de Segura es uno de los invitados a participar. Sin duda, para mí es una satisfacción personal y política porque desde el Equipo de Gobierno Popular en el Consistorio Molinense tenemos el compromiso de impulsar la RSE no sólo en el mismo Ayuntamiento, sino en todas y cada una de las empresas y asociaciones de nuestro municipio. Porque la Responsabilidad Social es tarea de todos.