No se puede resumir una crítica teatral en menos palabras. Y no se puede, porque ésas son las palabras que fluyen solas cuando algo ha temblado en tu interior y has podido sentir la belleza a flor de piel.
Ésas fueron las palabras que escuché de una joven, dirigidas a Antonio Saura, justo al terminar la representación de “5x5”, una deliciosa propuesta teatral de Alquibla, representada en el Teatro Villa de Molina dentro del Festival Internacional de Teatro, ya en su edición número 40. Y me dieron el título para este artículo.
Cinco escenarios diferentes en el Teatro sirvieron para que un público ambulante compartiera unos momentos inolvidables, recordando escenas de cinco obras, que Alquibla ha representado en esos 25 años fecundos recién cumplidos. Fue una experiencia teatral inolvidable, que nos paseó por todo el edificio del teatro: foyer, sala B, camerinos, escenario principal y zona exterior. En cada uno de esos lugares, unas escenas que nos tuvieron a todos enganchados porque nos sentíamos parte del cuadro de actores. Vimos las entrañas de un edificio que ya es emblemático para Molina y que me hizo recordar esos años en que la obra me parecía interminable. Y, ahora, que casi han pasado cuatro años de su inauguración, gracias a Alquibla he podido recordar las peripecias de esos años, además de pasar un buen rato que se prolongó luego en Guanábana Jam, con el Guateque Sensacional de Juan de Pablos, en una de esas sesiones golfas que están llenando de vida las noches de teatro.
No puedo terminar sin unas palabras de agradecimiento y ánimo a Esperanza Clares y a toda la familia que compone Alquibla, por esos 25 años maravillosos y por otros 25 que espero ver y disfrutar de su arte. Sin duda la colaboración entre el Ayuntamiento y Alquibla seguirá proporcionando momentos brillantes en esta historia que, en Molina, queremos vivir en torno al Teatro.
