Va para dos meses que Pedro García López dejó su responsabilidad al frente de Interbarrios y es hora de que, con la tranquilidad que da el paso del tiempo, deje en esta página alguna reflexión sobre su persona y el desempeño de su responsabilidad.
Mi conocimiento de Pedro es muy anterior a mi condición de Alcalde, y siempre supe que se trataba de un hombre comprometido y capaz.
Del compromiso nos habla su dedicación en cuerpo y alma a Interbarrios, desde un cargo al que accedió a petición de los responsables del movimiento ciudadano en Molina. Una entrega que me permite decir que no recuerdo una sola ocasión en que se requiriera la presencia de Interbarrios y no estuviera representada por su Presidente.
Y de su capacidad, del saber de Pedro, nos habla la floreciente época que el movimiento ciudadano está conociendo. Son múltiples los proyectos que Pedro - ayudado, eso sí, de unos magníficos colaboradores - ha llevado a cabo en el ámbito de la participación ciudadana.
Las memorias anuales de Interbarrios dan fe de lo que acabo de decir, pero si hay algo que queda como ejemplo de una gestión es la elaboración del Estatuto de Participación Ciudadana y el Reglamento que lo desarrolla. Son muchas las personas que han aportado su grano de arena a ese proyecto, pero no hay ninguna duda de que el Estatuto y su Reglamento llevan el sello personal de Pedro García.
En este escrito he querido dejar constancia de la magnífica opinión que tengo de la labor de Pedro como Presidente de Interbarrios, la organización vecinal de referencia en Molina, a la que él ha sido capaz de dar el impulso necesario para, en torno a ella, constituir un Movimiento de Participación Ciudadana, al que ha dotado de instrumentos que sus sucesores tendrán que ir desarrollando y a los que ofrezco mi colaboración leal para que, de verdad, sea un proyecto que se desarrolla en el ámbito de sus protagonistas: los ciudadanos.
Hay algo más que quiero decir sobre la personalidad de Pedro y es su capacidad de hablar claro y de la pátina humanista que recubre toda su actividad. Atesora Pedro unos valores que hacen de él una persona muy necesaria en esta sociedad, que cada vez tiende más a sustituir el compromiso personal por una especie de ideología de lo fácil, de culpar a los demás de nuestros propios fracasos porque no se considera el esfuerzo personal como un valor imprescindible.
Pedro, en fin, un gran tipo.